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martes, 31 de enero de 2023

Notas desde la Villa de Candelaria (Tenerife). 6.- El Malpaís de Güímar

 




Febrero 2023. No.6

El término ”malpaís” se refiere al accidente de relieve caracterizado por la presencia de rocas poco erosionadas de origen volcánico. Es decir, el terreno que la lava cubre tras una erupción. Cuando esta se enfría, se convierte en una roca muy dura que tapa la superficie e intenta acabar con todo lo que habita sobre ella. Por fortuna, no lo consigue, siempre hay vida verde que aparece entre las grietas.

Además del Malpaís de Candelaria, situado en la parte alta del municipio, a unos cinco kilómetros del centro de la Villa, existe el Malpaís de Güímar que vamos a visitar hoy.

Salimos de la Villa siguiendo la costa hacia el sur de la isla. Una vez hemos sobrepasado el polígono industrial y las playas de la Viuda y el Socorro (Chimisay, en guanche), el océano a nuestra izquierda nos lleva de la mano en dirección a una zona con una montaña o volcán a la derecha: la Montaña Grande. Llegamos al Puertito de Güímar donde nuestros guías nos esperan para iniciar la ruta circular.

El Malpaís de Güímar es un paisaje exclusivamente volcánico de 3 km cuadrados de extensión. Se extiende desde la Montaña Grande hasta el litoral. Por un momento, me fundo con los vientos alisios y observo desde las alturas las coladas de lava basáltica que formaron este entorno. Curiosamente, no surgieron del cráter, sino por fisuras en su base, que se dirigieron hacia el mar. Como parte de los alisios que soy, al tiempo que sobrevuelo las coladas, voy pisando un terreno pedregoso, donde las tabaibas y cardones, con su aspecto de candelabro, nos van guiando. Nuestros guías nos hacen ver que hay dos tipos de lava:

  • La AA, palabra hawaiana que significa “pedregosa”, cubre la primera parte de la ruta en la que encontramos invernaderos de plátanos, algunos ya abandonados, y tabaiba amarga;
  • La Pahoehoe, palabra, también hawaiana, que significa “suave”. Se trata de coladas de lavas que muestran rugosidades que se asemejan a cuerdas, lo que le da el nombre de lava cordada, entre arbustos de tabaiba dulce.

El centro de nuestra ruta es el cráter de la Montaña Grande o Montaña del Socorro (la Montaña de Archaco, en su denominación guanche, que significa 'gran estornudo') de 278 metros de altitud. Evitamos encaramarnos al cráter para no agravar 'la cicatriz' que, año tras año, se agudiza por las subidas descontroladas durante la Bajada de la Virgen del Socorro. Continuamos por el sendero y al llegar a la zona Pahoehoe, observamos una pequeña salina, a nuestra derecha (ahora en desuso). Un poco más adelante, entre siemprevivas, tomillos, lechugas y uvas de mar, llegamos al Puertito de Güímar, principio y fin de la ruta.

Esta interesante visita no habría sido posible sin el trabajo de los jóvenes, alumnos y profesores, del proyecto PFAE-GJ CANDELARIA AMBIENTAL, un programa público de empleo-formación, destinado a personas desempleadas sin formación específica. El objetivo del mismo es facilitar el acceso al trabajo mediante el aprendizaje y la experiencia profesional en una ocupación. Los chicos y chicas que conformaron el grupo que nos guio, nos ayudó a conocer y respetar más y mejor el medio ambiente que nos rodea. Un gran proyecto que capacita a muchas personas jóvenes de Candelaria a transmitir valores ecológicos y medioambientales capaces de contrarrestar la avaricia y codicia de aquellos que venden las islas a las multinacionales turísticas y hoteleras, cuyo único objetivo es velar por sus intereses en detrimento de la salud ambiental del entorno y de los habitantes de Canarias.


La entrada anterior: Un año más


lunes, 2 de enero de 2023

Notas desde la Villa de Candelaria (Tenerife). 5.- Un año más




Enero 2023. No.5 

Sentado en el banco frente a la playa del Alcalde, veo la línea del horizonte. Una fina línea que no es sino el mar al confundirse con el cielo. Una pradera de agua azul que se mezcla con el infinito, en el fondo del fondo, donde no alcanza la vista. Desconozco el origen del nombre de esta playa, a pesar de habérselo preguntado a la alcaldesa, cargo que ocupa desde 2015, vía Twitter, sin obtener respuesta. No sé si se debería cambiar el nombre a uno más genérico: playa de la Alcaldía.

    Mientras sigo hipnotizado por esa recta infinita que oculta lo que hay más allá, a mi lado, hay un grupo de turistas comiendo churros. No siempre somos conscientes de todo lo que vemos. A veces, no queremos ver lo que sabemos que no nos gustará encontrar, y preferimos ignorarlo. Hoy, desde el banco, veo el final marcado en esa línea, otros días veo, como recién sacada de la lavadora, una colada de nubes tendida de ella, y otros el perfil de la isla de Las Palmas de Gran Canaria enfilado sobre la misma. Tres visiones de una misma realidad y las tres son ciertas.

    Con la llegada del 2023, cumplimos un año más, somos un año más sabios e inconscientes. Esta reflexión me transporta a la campaña institucional del Gobierno canario para atraer a ciudadanos europeos de más de 55 años (llamados ‘silver plus’)* para que vengan a vivir aquí bajo el lema “las islas que alargan la vida”. Una curiosidad del spot es el considerable número de actores que parecen más jóvenes de 55 años, ¿una manera de apelar a la vanidad de los que ya superamos los 60?

    Por otro lado, me duele saber que mientras los europeos del norte vienen a “alargar su vida”, la calidad de vida de los canarios (europeos del sur) empeora a partir de los 60 años. Según un estudio publicado por el Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona (CED-UAB), Canarias está entre las tres comunidades autónomas en las que peor envejece su población.


¿Por qué no se dedica una tasa turística a ‘alargar más la vida’ de la población canaria?


    Volviendo al informe, las mujeres en Canarias pueden aspirar a vivir con buena salud una media de nueve años a partir de los 50 (la cifra más baja de España) y los hombres unos diez años (el tercer peor dato). Resulta que la esperanza de vida con buena salud a partir de los 50 años está directamente relacionada con el gasto sanitario público. Vemos, según el estudio, que las comunidades que tienen una esperanza de vida con buena salud más alta son La Rioja, Baleares y Cataluña (hombres) y Navarra, Cataluña y Aragón (mujeres), mientras que por la cola se encuentran Murcia, Castilla la Mancha y Canarias (hombres) y Canarias, Murcia y Galicia (mujeres). Este estudio, publicado por la revista Perspectivas Demográficas, muestra que un gasto público de 800 euros más por persona en salud entre 2006 y 2019 se tradujo en 1,5 años más de esperanza de vida con buena salud para los hombres y en 1,2 años para las mujeres.


¿Cuánto gastó el Gobierno canario en la salud de aquellas personas que convierten Canarias en un paraíso para los ‘silver plus? ¿Cuándo el lema “las islas que alargan la vida” se aplicará a los habitantes que trabajan, viven y cotizan en Canarias? 


    Por último, es importante no mezclar la mayor esperanza de vida con vida saludable, cosa que algunos políticos sí hacen. Este estudio demuestra que las comunidades con mayor esperanza de vida no siempre son las que tienen más años de vida saludable. Un ejemplo claro es la Comunidad de Madrid, con una mayor esperanza de vida entre los hombres de 50 años en 2019, pero obtiene un séptimo lugar en la clasificación de años de vida saludable. La conclusión es clara, cuanto mayor es el gasto sanitario público per cápita, mayor es el número de años que se vive sano. Tal como dice el informe, “gastar en salud, resulta una inversión saludable".


Curiosidades:

Según el Diario de Avisos del 7 de noviembre de 2022, Canarias está entre las comunidades con menos esperanza de vida del país.

Según eldiario.es de Canarias del 23 de noviembre de 2022, Canarias es la cuarta comunidad de España con mayor esperanza de vida.

Mientras que el primero se basa en un estudio, Perspectivas Demográficas, del Centro de Estudios Demográficos en la Universidad Autónoma de Barcelona (CED-UAB) entre los años 2006 a 2019, el segundo, Esperanzas de vida en España, ha sido llevado a cabo por el Ministerio de Sanidad entre los años 2006 y 2020.






La entrada anterior: El océano desde Candelaria

lunes, 19 de diciembre de 2022

La paga de Navidad

 


Relato publicado en la revista mexicana Aion el 1 de diciembre de 2022: 
https://aion.mx/literatura/la-paga-de-navidad


Se acabó el mundial de fútbol de Qatar 2022 y ya nos podemos olvidar, si no lo hemos hecho desde el principio, de los más de 6.500 trabajadores muertos en las obras de ese acontecimiento, ¿deportivo? Falta poco para celebrar la Navidad y dar la bienvenida al nuevo año, días en los que la gente, dicen, se acuerda de los más desfavorecidos y se propone cambios en su vida. Semanas en las que muchas personas hacen sus obras caritativas anuales para sentirse bien el resto del año y, de paso, desgravar un poquito. La iluminación navideña luce en todo su esplendor, para demostrar a Putin que no podrá con nosotros, y el consumismo supura por las venas saturadas de nuestro mundo cristiano-occidental.

Ese día, Leonor, una chica despierta, amaneció en su habitación con una sensación de bondad repentina.

—Mamá, he tenido una idea. 

—¿Sí, cariño?, ¿cuál?

—Quiero hacerle un regalo a un niño pobre. 

—Hija, ¡qué orgullosa estoy de ti! Seguro que tu padre también lo va a estar en cuanto se lo diga. 

—Le diré a mi ayudante de cámara que se ponga en marcha por las redes sociales y me busque uno, pero que sea español.

—Por cierto, ¿qué le vas a regalar?

—La pelota que me trajo papá del último Mundial. La del 7-0 a Costa Rica, que me obsequió la selección de fútbol.

—¡Qué buena idea!, además está firmada por todos los jugadores. Eres digna hija de tu padre y heredera del trono. Él siempre dice que la gratificación ha de estar en función del gratificado. 

—¿Qué quieres decir con eso, mami?

—Que hay que dar lo justo para que todo continúe igual. 

—¿Y eso es bueno, mamá?

—Pues, sí, tu padre me hizo ver algo que, antes de casarme con él, no me había dado cuenta: es importante conservar a los pobres para mantener el equilibrio natural. 

—¿El equilibrio natural, mamá?

—Sí, sin nuestra generosidad, se morirían. Hay que conservarlos vivos, sacarlos de su miseria sería inmoral.


Mientras el personal de palacio se dedicaba a buscar a quién regalar la pelota, Alizia contactó con su amiga de yoga, Carmencita.

—Hola, Carmencita, soy Ali —dijo la Reina—, mira, chica, estoy buscando un niño pobre para una obra de caridad que Leonor quiere hacer en estas fechas navideñas, ¿conoces alguno?

—Pues, pobre, pobre, querida, no conozco a nadie. No debe de haber muchos, digo yo. Déjame que piense un poquito.

—Es difícil, ¿verdad? Por más que le doy vueltas —dijo Ali—, no acabo de pensar en nadie.

—El otro día —comentó Carmencita—, oí cómo Alvarito, el hermano de tu ex-cuñado, se quejaba porque tenía problemas económicos. Sin embargo, por eso no diría que sus hijos sean pobres.

—Gracias, chica. No te preocupes, aunque no me has sido de gran ayuda, la verdad. Bueno, te llamaré mañana para ir de compras, ¿vale? Ahora voy muy liada con esto.

—Sí, hasta mañana. Por favor, no te estreses, la salud es lo primero y España os necesita, cariño.

Alizia también se lo comentó a su secretaria. Esta, que no soportaba la idea de verla triste, le propuso un niño que veía delante de la iglesia por donde pasaba de camino a su casa.

—¿Es español? —pregunta Ali, preocupada.

—Sí, creo que sí. No obstante, Majestad —comentó la secretaria—, no sé si es buena idea un balón, quizás sea más útil ropa de abrigo. Lo digo, por el frío que hace.

—Pero, ¿qué dices? —contestó la Reina—, el valor moral de un balón regalado por la Princesa da más calor y bienestar que todas las mantas del mundo juntas. Además, donde haya un corazón caliente que se quite lo demás. 

—De acuerdo, Majestad.

—De todas formas, lo que me preocupa es el interés que tiene Leonor por dárselo en persona.

—¿Por qué, Majestad?

—Una nunca sabe qué puede haber en esas casas y qué enfermedades le pueden contagiar. No sé, estaría más tranquila si te encargases de que la ropa que se ponga ese día desapareciera de palacio, ¿lo entiendes?

—Sí, Majestad.


Días más tarde, Leonor fue a la casa del niño. Cuando llegaron al barrio donde vivía, el coche tuvo que pararse a unos cincuenta metros del domicilio porque la calle era demasiado estrecha. Era un barrio en el que las casas se habían construido con algunas presencias y muchas ausencias. ¿Quién no lleva un nombre que antes no haya sido el de un muerto? La comitiva real descendió del vehículo y se dirigió hacia el portal.

—¡Uf, cuánto barro! ¡Cómo me estoy poniendo los zapatos! —dijo Leonor mientras el vaho le salía de la boca.

De pronto, un frío terrible la paralizó y se sintió mareada. Se agarró a su acompañante.

—¡Qué tufo! —dijo, pero se repuso. 

En ese momento, se dio cuenta de que la lástima que sentía se mezclaba con repugnancia. «Tendría que haber hecho caso a mami», pensó.

—Majestad, es el olor a pescado frito y sofritos que están cocinando en las casas de este barrio. Sí, es un poco fuerte —contestó el acompañante. 

—¡Calla y sigamos! —replicó tapándose la nariz—. Por cierto, ¿has traído lo que sobró de la cena de ayer para dárselo a este niño?

—Sí, Majestad. Aquí lo traigo, junto a la pelota.

Una mujer les esperaba fumando, la mirada fija tras las gafas, clavada en los personajes que aparecían con los zapatos completamente enfangados frente a su casa. Una mirada compasiva, vacía de quejas, mostrando el cansancio de los gritos silenciados por el hambre entrecortada. Los guantes que llevaba apenas le cubrían los dedos. 

—Para los de arriba, hablar de comida es bajo. Y se comprende, puesto que ya han comido —farfullaba para sí, mientras observaba la escena.

Un hombre tosió, tenía la barba desaliñada y la chaqueta raída. Leonor y la comitiva entraron en la casa. Era difícil ver nada, había poca luz. Era un lugar oscuro y vacío por completo. Sin embargo, cuando Leonor entró, tropezó con algo. Sus desnudos tobillos se hundieron todavía más en los zapatos. El comedor, aún conservaba la tibieza de coliflor hervida. Un niño de unos diez años estaba sentado en el rincón de la sala moviendo las manos de forma mecánica. No veía ni oía nada de lo que ocurría a su alrededor. No se levantó. Con ella entró en el local un olor a barro mojado del exterior.

—Hola, soy la Princesa —dijo Leonor, desconcertada—. Es Navidad y vengo a regalarte mi pelota de fútbol firmada por los jugadores de la selección española.

—¡Gracias! —le contestó el chaval sin levantarse.

El niño agarró el balón, le echó un vistazo con sus pequeños y negros ojos, le dio la vuelta, lo manoseó y lo lanzó a una caja con inscripciones en chino que tenía a su lado.

—¿Cómo es posible? —dijo Leonor enfadada— ¿Ya está?, ¿eso es todo?

No se creía la reacción del niño, cerró los ojos un momento. Al volverlos a abrir ya se había acostumbrado a la oscuridad y miró la casa: cajas de cartón con textos en chino, un montón de balones firmados como el que ella había traído, agujas de coser, trozos de cuero, hilo, ... De pronto, una puerta se cerró de golpe. Leonor se sobresaltó y se apresuró a salir. Chocó con la mujer que fumaba. Abandonó la sala a toda prisa, pero el hombre que tosía, con la majestad que da la artrosis, se levantó de la silla y se acercó con mucha dificultad y, apoyándose en la pared, se puso delante cerrándole el paso. 

—Gracias, señorita, por su generosidad —le dijo—. Lamer las llagas para ganar el cielo no es lo que nos hace falta, sino curarlas cada día. La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada. Además, esta pelota que nos ha regalado es como las que cosemos en casa. Se la venderemos a la empresa china que nos las encarga y será nuestra paga de Navidad.

Leonor salió confusa hacia el coche. Entró a trompicones. Una nube de náuseas infinitas le reventaba los pulmones. Se olvidó de los miembros de su comitiva que, atónitos con las cabezas inclinadas, observaban la escena.

—¡Rápido, arranca ya! —gritó al conductor, desencajada.

Allí, en el quicio de la puerta, siempre como en espera de alguien que nunca llega, aunque sin aparentar impaciencia, seguía la mujer fumando, reflejando en su figura desvaída un cansancio de siglos. 

Leonor, por su parte, sintió un dolor desconocido hasta el momento, era el malestar de la soledad en que aquella situación la había dejado. Esa frase que le habían gritado desde la calle, «la caridad consiste en no hacer más pobres», no encajaba con lo que le había dicho su padre. Allí, sola, en el interior del vehículo, aturdida por la experiencia, experimentó, por primera vez, miedo a las sombras, al tiempo, y se preguntó, «¿paga de Navidad?, ¿qué es eso?».










lunes, 5 de diciembre de 2022

Notas desde la Villa de Candelaria (Tenerife). 4.- El océano desde Candelaria


Diciembre 2022. No.4 


Observar el océano desde Candelaria, escuchar su sonido y sentir los rayos de sol entre palmeras y dragos durante el solsticio de invierno permite desconectar de los momentos agobiantes de la rutina diaria. La línea final del horizonte, escudo protector natural, alarga la mirada e imaginación hacia mundos que nos mantienen activos.

El océano es movimiento. El océano nunca es silencio. 


Ver el océano desde el puerto de Candelaria permite disfrutar de todas las escalas y frecuencias de un concierto de olas permanente. Una melodía, fruto de la conjunción de instrumentos de viento que se acercan con el ulular de los vientos alisios; los de cuerda que, de la mano de las olas, acarician la costa, sus guijarros y la arena de las playas, más los de percusión cuando embisten contra las rocas y espigones. Una música que nos acompaña desde el bramido matinal que nos despierta hasta la nana que nos acuna al anochecer. Si a todo este conjunto musical, le añadimos el coro de aves marinas, el resultado es un universo sonoro inabarcable.

El océano es movimiento. El océano nunca es silencio. 


Percibir el océano desde las playas de Candelaria, en días calmados, transmite un sonido de agua tranquila. Las olas que llegan de Gran Canaria, esa tímida isla oculta tras la línea del horizonte, se desploman con pesadez sobre los guijarros y la arena negra, chocando contra el puerto con un ritmo preciso: ataque y resaca. Un baile que la geología practica con el océano: durante la pleamar, se ve atraído hacia arriba por la Luna y lleva su agua por los recovecos bajo los espigones. No obstante, con la bajamar, el océano se aleja de la directora de orquesta, la Luna, y ofrece playas alfombradas por una tela húmeda, espumosa y fina, un micelio marino, mientras muestra escondidos rincones por los que podemos pasear. 


El océano es movimiento. El océano nunca es silencio.


Contemplar el océano desde mi balcón en Candelaria, permite distinguir cómo las aguas se debaten contenidas entre el muro de la Hornilla, el derruido espigón de la playa del Olegario y los muelles y barcos del puerto de pescadores, donde el agua salpica y hace gemir a las barcas. Las gaviotas gritan a la búsqueda de alimento en las aguas, no muy limpias, del puerto. El arrastre de los guijarros ofrece un sonido especial, amplificado por la noche, en el que solo desafinan los centenares de colillas* agazapadas entre los granos de arena. De ahí que el dios Neptuno nos castigue, cada cierto tiempo, escupiendo microalgas, penitencia por nuestro pecado original: contaminar los océanos.


El océano es movimiento. El océano nunca es silencio.


Observar, ver, percibir y contemplar el océano desde Candelaria es asistir a un concierto permanente que mejora la percepción, la memoria y el lenguaje, además de estimular la producción de serotonina en el cerebro. Motivo por el cual, cada solsticio de invierno, los que vivimos en la Villa de Candelaria, nos preparamos para dar la bienvenida al nuevo año, mientras el océano continúa acogiéndonos con cariño, cual vientre materno.

*Cada colilla puede llegar a contaminar entre 8 y 10 litros de agua marítima, y hasta 50 litros de agua dulce. Más info.

**Esta entrada de blog ha tenido el privilegio de ser elegida para ser publicada en la revista canaria Tamasma Cultural dirigida por la escritora Luisa Chico.

La entrada anterior: Los estereotipos

lunes, 21 de noviembre de 2022

Curiositats al voltant de l’alvocat

 


Article publicat al Diari de Menorca el 13 de novembre del 2022



Al gener de l'any passat, una columna d'opinió de José Cabezas publicada per aquest diari, ens deia, “Sabemos también que cualquiera con un móvil y acceso a Internet se puede autodenominar influencer, y enseñarnos fotos muy cuquis de sus desayunos invitándonos a comer aguacate cada mañana porque es muy sano. Si supieran que los más de 15.000 millones que mueve la industria del aguacate están en manos de los cárteles mejicanos que antes movían la cocaína, igual sus fotos ya no lucirían tan cuquis”.

Vaig investigar una mica més el tema dels alvocats arran d'aquest escrit, la qual cosa em va portar a esbrinar que els primers arbres, allà pel segle XVI, van créixer al Jardí Botànic de Orotava, a Tenerife, amb exemplars procedents de Veneçuela, i d'aquí van seguir fins a Europa. En l'actualitat, l'alvocat s'ha convertit en el producte agrícola amb major creixement a les illes Canàries, duplicant en 10 anys la seva superfície conreada, marcant un augment de la producció, que ha passat de 1,7 milions de quilos en 2012 a més de 4,29 en 2020. El seu cultiu s'està expandint fora dels límits de les Valls de Güímar i de La Orotava, existint plantacions regulars en la gairebé totalitat dels municipis costaners de l'illa de Tenerife. Les varietats d'alvocat majoritàries que se sembren són Hass, i en menor mesura, Fuerte, segons el Cabildo de Tenerife.

Si donem un cop d'ull al passat, començarem pel naixement, a mitjan segle XVII, del corsari, explorador i naturalista anglès William Dampier (1652-1715), conegut com "El Gran Filibuster", "El Rei de la Mar" o “El Pirata Científic”. Aquest últim sobrenom li ho va guanyar perquè, entre abordatge i abordatge dels vaixells espanyols, aprofitava per a estudiar ciències naturals i geografia del continent americà.

L'última setmana d'abril de 1685, va arribar a una illa de la badia de Panamà on va prendre nota de les espècies d'arbres locals. Aquí va descriure el que més tard va etiquetar com "Avogato Pear-tree", una fruita de la família del llorer. Curiosament, entre les seves anotacions figura una preparació nativa feta de moldre junts alvocats, sucre i suc de llima: el guacamole.

Tot un personatge, les observacions i anotacions del qual, recopilades per ell mateix en diversos llibres, entre els quals es troba Un nuevo viaje alrededor del mundo i Un viaje a Nueva Holanda, van ajudar a Charles Darwin i a Alexander von Humboldt a desenvolupar les seves teories. La seva vida va influir en els escrits d'autors de talla universal com Jonathan Swift (Els viatges de Gulliver, el protagonista dels quals cita diverses vegades al seu cosí Dampier), Gabriel García Márquez, que va visitar Menorca l’any 1987, (en el relat El último viaje del buque fantasma i el llibre El otoño del Patriarca), Samuel Taylor Coleridge (en el seu poema "La balada del vell mariner”), el corsari John Cook (capità del Bachelor’s Delight), i un llarg etcètera.

Tal com hem esmentat amb anterioritat, una de les varietats conreades a Canàries és l'alvocat Fuerte. Al marge de la seva gran qualitat, destaca la seva elevada resistència al fred. El que es va descobrir, per casualitat, després d'una severa gelada a Califòrnia durant l'any 1913, quedant per a la posteritat com el “Congelament del 13”. En aquell moment, es van morir la pràctica totalitat dels arbres d'alvocat empeltats, excepte aquesta varietat, d'aquí ve que va rebre el nom en espanyol de “Fuerte”. Aquesta espècie va ser la més popular a Amèrica fins a la dècada dels anys 1940. A partir de llavors, la varietat majoritària va passar a ser la Hass.

L'alvocat Hass porta el nom de Rudolph Hass, un carter, originari de Milwaukee, que vivia en La Habra, Califòrnia. A la fi de la dècada de 1920, Hass es va assabentar que podia guanyar diners conreant alvocats, així que va decidir demanar un préstec a la seva germana Ida. Amb els diners, va comprar un petit hort de la principal varietat comercial d'alvocat, el Fuerte, amb algunes altres varietats. D'una d'aquestes llavors va créixer un arbre que va rebutjar les branques de la varietat Fuerte que Hass volia empeltar en ell. Ho va intentar de nou amb un altre. També va fracassar. Rudolph va abandonar l'experiment i els va deixar que creixessin per lliure.

Es diu que Hass estava a punt de tallar aquests arbres, no obstant això, va decidir no fer-ho quan els seus fills li van dir que els fruits que donaven eren els seus favorits. A mesura que l'arbre creixia i produïa més fruita de la que la família podia consumir, Hass va portar alguns exemplars als seus companys de feina a l'oficina de correus de Pasadena. Els van agradar i li van preguntar si podien comprar-li més. Els seus alvocats van ser un èxit, i en 1935 Hass va patentar l'arbre, la primera patent atorgada a una planta arbòria als Estats Units d'Amèrica del Nord, (la número 139). Per a la seva mala fortuna, la majoria dels productors, en lloc de comprar el seu arbre, van evadir la seva patent i fins i tot sent una pràctica il·legal, van empeltar directament els seus esqueixos ells mateixos. Rudolph Hass va continuar treballant com a carter fins que va morir d'un atac al cor mesos després de complir seixanta anys.


lunes, 14 de noviembre de 2022

Notas desde la Villa de Candelaria (Tenerife). 3.- Los estereotipos.



Noviembre 2022. No.3

El mes pasado asistí a la función teatral ‘Bárbaros’ representada por la compañía Troysteatro en el Espacio Cultural Cine Viejo de Candelaria. La buena actuación de los actores quedó eclipsada por el hecho de que tuvieran que recurrir a la sal gorda, al chiste fácil: utilizar estereotipos de los catalanes para buscar la risa facilona del espectador. Ese tópico, que no mejoraba ni el texto ni la obra, sí que era indicativo de la existencia de un complejo por parte de quien decidió añadirlo.

Según la Real Academia Española de la Lengua, la primera acepción del término ‘estereotipo’ es: Imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable. Entonces, según esta definición, un catalán debería ser trabajador y tacaño; un vasco, un bruto. El andaluz es chistoso, mientras que el madrileño es un chulo. ¿Cuál es el estereotipo del canario? ¿El de un Caco Senante cantando Mojo Picón o el de Los Sabandeños y su Cantata del mencey loco?, ¿o el de una persona aplatanada que no trabaja porque está siempre en la playa bebiendo cerveza? Lo cierto es que es bueno para la salud tomarse los estereotipos con distancia y humor. No dejan de ser un síntoma de prejuicios sin fundamento, generalizaciones banales y, en algunos casos, una muestra del complejo y envidia de aquel que los emplea. 

La publicidad hace mucho daño cuando los utiliza para aumentar las ventas. Transmitir la imagen del canario que vive entre palmeras, bajo un sol eterno, con una vida relajada y de fiesta permanente para vender más y atraer turismo, no ayuda a eliminar los estereotipos. Se debería poner énfasis en algo que he podido comprobar desde que vivo aquí, el hecho de hablar más pausado y no ir estresado a todas horas no quiere decir ser menos eficiente, y eso es algo que se debería aprender en la península.

Transmitir esa imagen estereotipada hace daño a las familias canarias que sufren penosas condiciones laborales, cuando no están en el paro. Por otro lado, muestra poco respeto hacia la cultura, naturaleza y medio ambiente canario. Hasta cierto punto, parece propio de una mentalidad colonial. No se puede obviar que la banalización de esta clase de tópicos, que sostienen la idea de que aquí la gente está siempre despreocupada y sin problemas de ningún tipo, acaba convirtiéndose en un lastre para la verdadera población canaria de a pie. Una imagen que solo favorece a quienes quieren vender este falso producto e invisibiliza la dura realidad de tantos canarios y canarias que no llegan a fin de mes, a pesar de estar trabajando largas jornadas por unos sueldos de miseria.

Los estereotipos interesados no pueden encubrir la realidad que tienden a ocultar la mayoría de los políticos: Canarias es la segunda región con más paro de la Unión Europea, solo superada por Ceuta, y los jóvenes se dejan el 94% de su sueldo en alquiler, por solo contar un par de noticias recientes.

En conclusión, estar en contra de los estereotipos no quiere decir no estar a favor de airear lo bueno que ofrece Canarias, ni mucho menos, yo mismo lo hago desde este blog. Sería interesante investigar cuánto capital canario hay detrás de las empresas que hacen esas campañas publicitarias estereotipadas. La población tinerfeña, candelariera y canaria en general (como la vasca, catalana, andaluza, madrileña, ...) se merece un respeto, que los estereotipos y el chiste fácil le niegan.



martes, 25 de octubre de 2022

Notas desde la Villa de Candelaria (Tenerife). 2.- La amabilidad tinerfeña, ¿mito o realidad?

 


Octubre 2022. No.2

Es un clásico que cuando alguien habla de Tenerife, lo primero que destaca es el buen tiempo, entendiendo como tal: sol y calor, ¡cómo si la lluvia no fuese beneficiosa para el campo! Cuando vienes a vivir a Tenerife, ese estereotipo meteorológico desaparece y aparecen los microclimas. Aprendes que siempre debes llevar en el coche un paraguas, un bañador, un jersey de abrigo, una toalla y unas chanclas. El motivo es sencillo, en cuestión de pocos kilómetros pasas de un cielo lluvioso y frío en el norte a uno despejado, caluroso y soleado en el sur. 

Los folletos turísticos tinerfeños también destacan sus playas y la naturaleza salvaje y volcánica del paisaje. Otros recomiendan sus atractivos culturales, pero lo más importante, lo que hace agradable la estancia en esta isla, a mi modo de ver, es la amabilidad de sus habitantes, en especial en Candelaria y todo el valle de Güímar.

Tenerife es mucho más que ese conglomerado de cemento que invade numerosas playas rodeadas de naturaleza salvaje. Lo realmente relevante, y que muchas de las personas que llegan aquí no alcanzan a conocer, es su historia, su gastronomía y la naturaleza de los isleños.

Ya en 1886, un viajero y erudito suizo, Herman Christ, en su libro Un viaje a Canarias en primavera, escribió sobre el carácter canario: 

“El canario es sensible y lleno de comprensión hacia los deseos ajenos, servicial, extrovertido, charlatán, pacífico; libre de cualquier exageración en cuanto al sentido del honor y de toda tendencia bélica; libre de pasiones políticas y de cualquier actitud violenta o, incluso, sangrienta; le es ajeno todo deseo de revoluciones o pronunciamientos. En cambio, prefiere la vida natural, es amigo de las plantas, las conoce a todas por sus nombres y, donde puede, se rodea de ellas; es casero, con muchos hijos, nada arrogante ni orgulloso. El isleño reúne una serie de características que faltan en el resto de los españoles, que se singulariza por tener las contrarias.
En cambio, al isleño le falta el ardor y la energía, la obstinada tenacidad y el estoicismo que se advierten en el peninsular. El isleño es de materia blanda y sus carencias parecen ser más bien las de un carácter débil que las de uno fuerte. Si se aparta en pequeñas cosas de la verdad, es más por cortesía que por interés. No obstante, aun así, la Historia demuestra que defiende su patria con heroísmo”.  Fisonomía y carácter del canario 
Pero el suizo no fue el único en describir el carácter canario. Antes que él, en 1854, el alemán Julius von Minutoli, Cónsul General de Prusia, escribió El pasado y el porvenir de las Islas Canarias, libro dedicado a la reina Isabel II y publicado en Berlín en 1854. En este trabajo, fruto de su recorrido por las islas Canarias el año 1852, también se atrevió a definir a la población del archipiélago.
“Son abiertos, ingenuos, pacíficos y conciliadores, además de fieles, modestos y cumplidores; trabajadores que se contentan con poco y hospitalarios como nadie. Por cualquier sitio que se pase a caballo, la gente se dirige a uno y le pide que desmonte y entre a casa para descansar. Si uno acepta, no solo lo invitan a comer, sino que lo consideran como un amigo de la casa o un miembro de la familia, que puede entrar y salir o quedarse cuando quiera, sin más formalidades.
No pierden jamás, ni siquiera en las situaciones más extremas de la vida, la decencia y compostura, que también conservan normalmente las clases bajas. En las fiestas y bailes populares o en los certámenes de salto, lucha, lanzamiento y carrera siempre son comedidos y correctos: jamás hay brotes de vandalismo o apasionamiento excesivo. En caso de enfermedad y muerte, de preocupación y necesidad muestran siempre una calma y resignación próximas al estoicismo. Solo resulta verdaderamente lamentable el hecho de que se haya descuidado la instrucción del pueblo, lo cual ha redundado en una ignorancia y oscurantismo que han mantenido la creencia en brujas y malos espíritus…”. El carácter de los canarios
Descripciones, ambas, que rezuman grandes dosis de colonialismo; efectuadas por alguien que observa con superioridad, no desde la igualdad. La historia demuestra que no se puede generalizar. Cada persona es hija de su padre y de su madre, independientemente de su lugar de nacimiento, por mucho que algunos políticos intenten dividirnos con banderas y religiones. 

La historia es muy cruel y le gusta poner en un compromiso a quienes se atreven a generalizar, y si no, ¿cómo se explica lo ocurrido entre ‘pacíficos’ vecinos canarios durante la Guerra Civil española? En la sima de Jinámar, un volcán situado en Gran Canaria, se han descubierto restos de decenas de personas represaliadas y ejecutadas por las fuerzas sublevadas siendo arrojadas a su interior, cuando no apotaladas*. Aquí, a diferencia de lo ocurrido en la península, las víctimas no se enterraron en las cunetas.

De todas formas, volvamos a la actualidad. Parece ser que los rasgos positivos de la raza y cultura guanche, debidos, quizás, a la insularidad, son los que han perdurado a lo largo de los tiempos. Este aislamiento, complementado por la suavidad del clima y los contrastes climatológicos, potencia una acogida positiva al que llega de fuera, siempre que lo haga con respeto y no en hordas que solo buscan sol y alcohol. Si eres respetuoso, la amabilidad tinerfeña te sorprenderá, de la misma manera que lo hará la del resto de habitantes de las islas del archipiélago, cada una con sus peculiaridades y diferencias que las enriquecen.

Por experiencia propia, puedo decir que la forma de hablar, sosegada y dulce, con abundancia de diminutivos, refleja un carácter afectivo que acoge al que llega del exterior. Una manera de hablar que influye sobre la forma de actuar, más calmada. Una filosofía de vida que, a veces, no se comprende desde la península, pero que, en el fondo, se envidia. Ni siquiera aquellos peninsulares que nos establecemos en Tenerife, y, más aún, en Candelaria, escapamos a esa influencia tranquilizante, que nos arrulla y envuelve en una placentera existencia. 


Término usado en Canarias durante la Guerra Civil y la postguerra para referirse a las personas a las que hacían desaparecer lanzándolas al mar desde barcas, metidas en sacos con piedras y con las manos atadas. Recomiendo leer la novela "El hijo del apotalado" de Jorge Fonte, la represión franquista en la isla de El Hierro.