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martes, 30 de mayo de 2017

No a la Pena de Muerte a Pablo Ibar

No lo sabes aún, pero te ha tocado ser testigo de la ejecución de Pablo. La cortina negra es lo que te separa del espectáculo. Si la miras fijamente verás que la ventana que cubre esa cortina por dentro refleja, como un espejo, a todos los que estáis esperando a ver algo. Se abre la cortina y ves el cuerpo de Pablo que mira hacia el techo esperando el perdón del último segundo o la brevedad de nuestra venganza esterilizada.

Si es por inyección letal, el protocolo de las ejecuciones establece que Pablo debe recibir tres inyecciones: la primera para sedarlo, la segunda para relajar sus músculos y la tercera para paralizar su corazón. Lo más importante es que está prohibido infligir "un castigo cruel e inusual". Durará teóricamente 15'.

No te preocupes, el tiempo es maleable, pasa lento y rápido a la vez.

Clayton Lockett, falleció en 2014 de un infarto después de una agonía de 43 minutos en una prisión de Oklahoma por un problema con las sustancias que su verdugo le administró en la inyección letal.

A Joseph Rudolph Wood fallecer en 2014 le llevó una hora y 57 minutos.Wood, de 55 años, estaba "jadeando", "dando boqueadas" y resoplando en la camilla de la cárcel a la que estaba atado.

El sistema de audio está bloquedo para que no oigas los resoplidos y quejidos de Pablo. Un detalle para hacerte creer que es una muerte dulce e indolora.

Un hombre en la sala le pone el estetoscopio en el corazón y llama al médico forense para que certifique su muerte.

Ya está. Se acabó. Te puedes ir tranquilamente a casa.


Si en cambio es por la silla eléctrica, verás que después de amarrar a Pablo a una silla construida para ese fin, los verdugos fijarán unos electrodos de cobre húmedos a su cabeza y a una pierna, después de rasurarlas para garantizar un buen contacto entre los electrodos y la piel. A continuación, le aplicarán fuertes descargas de corriente eléctrica durante breves periodos. La muerte se producirá por paro cardiaco y parálisis respiratoria. Pablo habrá sido abrasado por dentro; al aplicarle la corriente, muchas veces, el condenado, es decir, Pablo puede saltar hacia delante, tensando las correas que lo sujetan, y en ocasiones defeca, orina o vomita sangre, los ojos de Pablo se le saldrán de sus órbitas y su cuero cabelludo arderá como una tea por el exceso de tensión eléctrica. El olor a carne quemada inundará tus pituitarias.

Ya está, tápate la nariz con un pañuelo. Se acabó. Te puedes ir tranquilamente a casa.

Hasta que llega el momento de la ejecución, los presos pueden llegar a esperar en el corredor de la muerte un promedio de más de 10 años mientras sus apelaciones recorren las instancias legales. Algunos incluso esperan más de 20.

Pablo ya ha pasado por ahí.

El caso concreto del español Pablo Ibar es paradigmático puesto que lleva 22 años en prisión de los cuales 15 en el corredor de la muerte. Ahora está fuera del corredor y ha vuelto a la prisión por un delito del que pocas personas creen que fuese el culpable. Vuelve a iniciarse el proceso solicitado por el Fiscal para que vuelva al corredor de la muerte y sea ejecutado.

La humanidad de algunas sociedades civilizadas se llama Pena de Muerte.

SI NO QUIERES SER TESTIGO DE ESTA HIPOTÉTICA REALIDAD QUE TE HE MOSTRADO, AYUDA EN EL CROWFUNDING PARA SALVAR A PABLO.

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¡Ayuda a Pablo Ibar!

@jlregojo    #RegEye 

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